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  ORILLA POÉTICA  
     
  COMPARTIENDO DIÁLOGOS CONMIGO MISMO  
     
 

ENTRE EL ARQUEO Y EL BALANCE


No me gustan los devotos del señor soborno,
tampoco los piadosos de puertas para afuera,
ni los sentimentales que viven según les place,
que donan únicamente aquello que les sobra,
en lugar de donarse ellos, ¡hasta no dejarse piel!

De un tiempo a esta parte, me parto de dolor,
pues en este mundano mundo, los inhumanos
humanos sólo se reparten panes indecentes,
palabras que en vez de alimentar consuelo,
nos desnutren el alma, ¡nos nutren de vicios!

¿Habrá mayor inmoralidad que servirse
del pobre con la humillación y la miseria,
adueñándonos de sus vidas y usurpándoles
el sueño de la libertad?. Pongamos mesura:
al privilegio de unos, ¡el dominio de los otros!

Aquí, en la tierra de nadie, ya no se gana el pan
con la sublime dignidad de nuestros abuelos,
ni con la esperanza de nuestros propios padres,
nos hemos vuelto tan adictos a lo material,
que todo lo que no es dinero, ¡mejor no exista!

Olvidamos que el espíritu gobierna el cuerpo,
que la sabiduría no es otra cosa que el yo
caminando por este galáctico universo de color,
tan místico como contemplativo, tan de Dios,
que aunque nada es, ¡lo es todo en la creación!

Despertemos, pues, a la rectitud de la poesía,
volvamos al árbol de la equidad, retornemos
y custodiemos esta vida nuestra en su hondura,
que sí vivir, ¡es hacer arqueo de lo andado!,
también morir, ¡es hacer balance de lo vivido!


Víctor Corcoba Herrero
corcoba@telefonica.net

 
     
     
 

DESÉRTICO EL CORAZÓN

Como todas las noches del invierno en que vivo
me afano en llegar con mi clamor a tu presencia,
porque sé, Dios mío, que estás ahí con tu aliento.
¡Sopla mi alma, volveré a erguirme como el olmo!

Yo quiero ser el ser que hasta ahora no he sido,
pues mi existencia está rebosada por mil dolores,
dolores que me sumen en el caos y me consumen.
¡Una vida que no se merece, tampoco se vive!

Mi corazón hace tiempo que ha dejado de latir,
ha sido tan fuerte la traición que no hallo amor
que me despierte la ilusión por vivir y desvivirme.
¡El tormento fue tan violento como la tortura!

Ayúdame Señor a soportar este duro camino,
sostenme entre tus manos, susténtame los días;
tú que andas sobre el mar del cielo, recógeme.
¡Ayer fui una ola de luz, hoy vivo como ausente!

Dame Padre, el amor que no tuve y creía tener.
Injértame Hijo el gozo que no tengo en mi alma.
Brote el Espíritu una fuente eterna de esperanza.
¡No me busque otro amor, sólo el amor de Dios!

 

Víctor Corcoba Herrero
corcoba@telefonica.net

 
     
  CUADRO de Aquilino Eiriz  
     
 

E L C U A D R O

Tú, en primer
término;
música en ti
imbricada,
acariciándote.

Alada en mi
pensamiento,
tu ausencia lloro.
Si te he perdido,
lo perdí todo.

Música al fondo
Amor…
Por ti y por mí,
lloro.


Aquilino Eiriz. Pintor y poeta

 

 
     
  FUGAZ de Aquilino Eiriz  
     
 

F U G A Z

Y me pongo a contar estrellas
por si te veo fugaz entre ellas.
Quiero tenerte conmigo
Y te busco por un verte pasar
en el titilar del estelar cielo,
por tu caminito del olvido…
donde te has perdido, amor mío.

Aquilino Eiriz. Pintor

 

 
     
  COMPARTIENDO DIÁLOGOS CONMIGO MISMO  
     
 

LOS NUDOS DE LA EXISTENCIA

No es suficiente con vivir, se debe también amar.
No es suficiente con caminar, se ha de también querer.
No es suficiente con ser, uno ha de estar con otros.
Tampoco será suficiente morir, sin haber vivido.
Que la vida es trascender en lo eterno y recuperar la luz.

Nada es necesario en este mundo, únicamente el amor.
Nos creemos ser más de lo que somos porque somos nada.
Pensamos en llegar a la cima y no alcanzamos el sol.
Maduramos tarde y fructificamos en lo efímero.
Como si la valía se encontrase en unir y en reunir lo fugaz.

Si una vida trabajada es una existencia vivenciada;
de igual modo, una vida perezosa es una muerte ganada.
Para crecerse de ideas, hay que creerse alma y recrearse.
Mejor hacer algo para sentirse alguien por sí mismo.
Porque nadie puede caminar por otro, ni vivir por ti.

Somos insustituibles y tan únicos como irrepetibles.
Cualquiera es lo que quiera ser con tal de cultivarlo.
Quizás mañana pueda ser demasiado tarde.
Sabed que no hacer el bien es atesorar el mal.
Y que por un mal corazón, hasta el aire deja de ser aire.

Sin aire los mismos sueños se duermen y se olvidan.
Todo se destruye hasta la misma presencia de Dios.
Nada respira y la existencia se vacía en el vacío.
Necesitamos al Creador para que nos asista
y nos recuerde que somos parte de sí, su eterno poema.

Él nos vive y nos redime cada noche y cada día.
Es lo más evidente y a la vez lo más profundo.
Es lo más misterioso y la vez lo más místico.
Es lo más de lo más puro, entre lo visible y lo invisible.
No temo a Dios por ser Dios, temo al hombre por ser hombre.

Víctor Corcoba Herrero
corcoba@telefonica.net
 
     
     
  El sendero de los pasos perdidos  
     
 

Mis pasos son mis versos
mis poemas el lento andar
de la vida
de mis sueños.

La tinta de mi pluma
es la savia
que recorre las venas
de este brazo ejecutor
que domina mi escritura.

 
 

El aire que respiro
es la niebla que cubre
mi destino y mis susurros.

Estas hojas de papel
son el barco en que navegan
mis temores y mis miedos
mi esperanza y mi fracaso.

 

 

Y yo estoy solo, vivo
y aquí estaré siempre
rodeado de recuerdos
de ilusiones y de anhelos.

Grabaré con mis dedos
los surcos del destino, y haré volar
con los ojos de mi mente
los sueños de mil sueños perdidos.

 
 

Francisco E. Vila
(El sendero de los pasos perdidos III)

 

 

 
     
 

COMPARTIENDO DIÁLOGOS CONMIGO MISMO

APRENDIENDO A NO SER


Aunque no nos amemos al amarnos,
pongamos el corazón en lo que hacemos.

Somos el latido que buscamos
y el deseo que no hallamos.

Me niego a perderme por este mundo
y a comer nada más que llanto.

Necesito gritar, sentirme vivo,
escribir con las lágrimas del alma.


Huérfano de poemas me siento solo,
como paloma sin alas rodeado de muros.

¡Ay, qué cruel es esta prisión!
¡Y qué inhumanos los humanos!

Solo esperar la huida me causa congoja,
y el dolor es tan fuerte que me traspasa.

¿Para qué ser sino eres y por que vivir sino vives?
Prefiero no existir para hallarme y reencontrarme

Que uno hallándose se eterniza
y encontrándose se halla conociéndose.

No es que muera sin vivir,
es que vivo, y porque he vivido, me voy.

Porque todo tiene su tiempo y su morada.
Ahora soy nada, quizás mañana sea algo.

Una dulce y triunfante libertad me mueve.
Sueño con ser un verso más del aire, ¡sueño!


Víctor Corcoba Herrero
corcoba@telefonica.net

 
     
     
     
     
  EL AMOR  
 


No se puede
vivir sin amor,
hay que enamorarse:
de la alada mariposa,
del pájaro,
de una persona,
de la noche estrellada
del paisaje,
de la pintura,
de algo...


Pero enamórate,
de una canción...
de cualquier cosa.


La vida sin amor,
es de autista;
la transitas
vegetando
sin alma.


Te lo dice
un enamorado
que llora la impuesta
ausencia
de su amada


Aquilino Eiriz
Pintor y poeta

 
 
 
     
  Refugio de estrellas  
     
 

Refugio de estrellas,

azabache
y nubes

Recuerdos de agua
con resina azul.


Ya no vive la alondra
en el bosque


-desde que partió
su nido amargo-.

Cuelga de una percha
su collar de flores,
y aún no llegó el momento de partir.

Acecha/no quiero/vete de mi.

Rasgo tus vestidos
sobre esta cama de amapolas
y te hago frente
descarada/fria/entera.

No me llevaras contigo.

El viaje de tu sombra
se quedará inmune.

Aún queda color en el manto
que envueve mi perfil de azucenas.

ROSA FDEZ. SALANOVA

 
 



 
     
  DOMINGO DE RÚAS MOLLADAS   
     
   

E volvendo para a casa
a chuvia é un pretexto,
un gardachuvas no que abeiras
esa cativa de ollos tan negros
que non poden ser senón
dous escaravellos exipcios,
unha parella de brillos na noite.

Volvendo para a casa
con ese sabor a película
que teñen os domingos,
o filme lastrado porque o luns
asoma o seu nariz mentireiro,
o seu nariz pinocho,
todo ten maneiras de quererte.

De querer que retornes
da república das sombras,
cativa de ollos tan negros
como ese cabalo que se perde na distancia,
como a man de acibeche
que nunca deixei de levar comigo,
tampouco hoxe, domingo de rúas molladas
e na cara a chuvia con friaxe
e o corazón ao pairo.

VICENTE ARAGUAS

 

 

 
  CON NOMBRE PROPIO    
 

 

Por llamarte con nombre propio, ...
yo te llamo: Primavera.

Porque emerges tiritando del arduo camino
y el duro renacer del tiempo usado.

Y desde un escudo de hielo,
asomas perpetua, libre
y humilde en tu color purpúreo
y te recoge la ausencia de los ojos
en la escalera de sombras,
donde se ha quedado dormido
el frío corazón de algún invierno.

(Como sangre, acudes extendida
y como fuego, derrites el lamento)

Duerme mi querido Bécquer,
y no puede hacer de tu imagen unas Rimas
¡Si tan siquiera Campoamor te viera!
Serías en sus letras:
Blasón de la nueva esperanza que traes
en tus pétalos de corazón apasionado.

Yo te corono de nidos,
de viento y sol,
de amaneceres…
Pues nace ya en ti, el coro que espera
cantar el vals de las cenizas muertas
porque tú, has nacido para ser verso,
para ser poema.

y por eso… por llamarte con nombre propio,
Yo te llamo:
Primavera.

Juana Corsina


 
  Qué canta el poeta  
 

 

Qué canta el poeta,
con qué sueña.
Qué colores emplea
para pintar el cielo.
Y la luz de las estrellas
cómo brillan con su pluma
con qué reflejo emergen del papel
en cada verso.
Cómo ama el poeta
con qué enloquece.

¿Es amor la poesía que interpreta?
¿Es amor la esencia de sus sueños?
¿Son amor una lágrima en sus ojos
y sus besos?

En cada noche
que se oculta en su mirada
relámpagos de luz despiertan a sus sueños,
(son) el sol de la vida
y de la muerte
junto a un viento de pasiones inmensas
desbocado.
¿Es amante el poeta
del amor
con que se ama al viento?

Son amor las aves en el cielo
y los peces que el océano refleja.

Es amor el ratón en la pradera
y la hormiga
en lo alto de la mesa
acechando al pastel, al azúcar
y a las fresas.

Es amor el aire que respiras
y el frío del aliento en la mañana.


 

Es amor la primavera
y el otoño
y es amor una flor en la maceta.

Es amor el aquí, el hoy
el ahora
y el mañana
y mañana
y el ayer y el anteayer
y el hace un mes.

Es amor lo que escribe este poeta,
será amor
lo seguirá siendo
y seguirá amando siempre
hasta el último soplo de vida
que le quede.

Francisco E. Vila (Marzo 2008)

 

 
     
  COMPARTIENDO DIÁLOGOS CONMIGO MISMO  
     
 


NO DEJES QUE SE MUERA EL DÍA
SIN QUE ESPIGUE LA PASIÓN


Somos caminantes de un camino sin retorno.
Hemos de recorrerlo cada cual consigo mismo.
Junto a los demás la aventura es más llevadera.
Si quieres alcanzar el horizonte, camina unido.
Y si también aspiras a ser verso, se tú la poesía.

La belleza está en la sonrisa vertida cada día.
En la mirada que acaricia, en los ojos que besan.
En el sol recibido y en la llama que donamos.
En la verdad que no neguemos y que reunamos.
En la suma vivida y en lo que nos resta por vivir.

Lo admirable es que el ser humano no desista.
Que continúe creciendo por la vereda del tiempo.
Que siga recreándose ante el soplo de un instante.
Que persiga la autenticidad como pulso de su vida.
Que prosiga en la pausa del verso con toda el alma.

Llegado a este celeste paisaje, todo es eterno.
Atrás queda el universo y sus circunstancias.
Igualmente las apariencias y sus semblantes.
Hay que despojarse de túnicas que no dejan ser.
La inmortalidad llega por la vía del espíritu.

Entrégale, pues, a tu vida la experiencia del yo.
Y a tu corazón que palpita, el de la tolerancia.
La compasión estimula a una bondad hacia sí
y hacia los demás, que nos renace y nos renueva.
Renovados por el amor, el amor nos sublima.

No dejes que se muera el día sin que espigue
en el corazón el entusiasmo por entregarse,
hasta sentir en el gozo del otro tu propio gozo.
Más allá de no perder de vista unos a otros,
seamos un único latido, para volvernos mundo.

Víctor Corcoba Herrero

 
 

 

 

 
     
  Fue anoche...  
     
 

Fue anoche
o quizá anteanoche
o tal vez no fue nunca,
nunca fue,
simplemente fue una idea
que en la noche
noche a noche,
desde siempre se ilumina
como el sol al amanecer.
Y poco a poco surge un verso
y otro verso
y poco a poco un poema,
una poesía
ven la luz surgiendo al fondo
de un incierto horizonte
grabado a fuego en la pared,
grabado a fuego en mi pared,
pared de alcoba donde abarca
una vida que se duele,
un paisaje en lontananza
y unas nubes que se escapan
por el cristal de la ventana.
Paisaje en sueños
que bordea el borde
de mi cama,
en mi estancia estrecha
pero inmensa en la distancia,
donde intento desbocado
crear gaviotas y unas olas
y montañas
y un camino
y un sendero que me acerque
al sentido de unos versos
que se escapan tras las hojas
que descuelgan altos robles
en mi bosque imaginario.
Son carballos que salpican
con sus lágrimas mis manos
del rocío con que el alba
tranquiliza a sus ramas.
Y aquella tarde, aquella noche
y al alba en la mañana
cuando el mundo se despierta
o se duerme
o acobarda,
otro día busca en verso
paso a paso
sin descanso
la esperanza de unos versos
que como estos versos,
con estos versos que hoy escribo
lo que busco es la calma,
es la calma de una lágrima.
Una lágrima que inunde
el desierto de mis manos
el desierto de mis dedos
que sujetan a esta pluma
que de ideas se acobarda
y alzando mi silencio,

por encima de mi almohada,
cabalgue en sueños
los senderos con las huellas de las
garzas.

Lágrimas que sin más lloran
por mejillas acabadas
por mejillas donde esconden
los poemas alboradas,
por mejillas que reflejan
la tristeza hecha esperanza,
por mejillas que se llenan
de meandros enredadas
por mejillas que suplican
una lágrima en la nada,
por mejillas que se duelen
de los surcos donde sangran
mis lágrimas del dolor del alma.


Francisco E. Vila

 

 

 
     
     
 

 

 

 
     
  COMPARTIENDO DIÁLOGOS CONMIGO MISMO  
     
 

VIVIR HACIA DENTRO

En este trajinar de vuelos a ninguna parte somos lo que hacemos.
Cada uno ha de hacerse y rehacerse asimismo para poder ser.
Somos personas de acción y reacción, de respuestas y preguntas.
Nada nos rejuvenece tanto como desvivirse por querer vivir.

Nuestra naturaleza está en las idas y venidas, en las vueltas
y revueltas, en saber orientarse y reorientarse, en hallarse
acompañado por sí mismo y acompasado por la propia vida,
en reencontrase como la propia semilla con la tierra, y florecer.

Más allá de la flor está el sentimiento y su jardín de sensaciones.
Ahí radica la hermosura, en su manera de sentir y coexistir,
en su modo de despertar al asombro y en su carácter firme,
en la mística sensible de un latido que enamora interiormente.

Quien se mece en la vida interior sabe lo que es estremecerse.
Quien se acuna a la luz de la aurora no conoce ocaso alguno.
Quien se despierta con los ojos del alma, irradia paz su mirada.
Quien se olvida de sí para donarse se convierte en una estrella.

Tenemos que alumbrar tantos caminos como horizontes.
Y tantos horizontes como realidades que nos ensombrecen.
Y tantas realidades como sueños que nos cautivan el espíritu.
Y tantos sueños como ilusiones que nos asombran por su belleza.

Nunca desistas de embellecer caminos y de enderezar sendas.
La senda que uno emprendió ayer, esa misma seguirá mañana.
Tampoco hay mayor aliento que la ilusión recibida como alimento.
Nos llega a través del amor y nos llena tanto que nos renace.

Víctor Corcoba herrero
corcoba@telefonica.net


 
     
  "EL AUTOR DEL TIEMPO HABITA EN NOSOTROS"
 
 

 

 

 
 

"Mujer, Femme, Nosotras"
Escuchad…
Sus voces calladas,
los silenciados gritos,
el lamento perdido
y las sonrisas… rotas.
¡Femme!
Sensible a la sospecha y ansiosa de identidad
se desvela la mujer,
con la piel marcada de significados,
y el pecho al frente
dolido de esperas,
desafiando al mundo para reconocer en él
su orgullo
de ser
mujer,
de ser
¡Mujer!
Cuerpo adornado con puntillas,
que muestra el erotismo de la hembra
en conjugada silueta
mezcla del saber y el concebir.
Sentires arrebatados que sin limosneos
recobran su espacio,
y no duda en compartirlo con el hombre
al que le da la vida,
vida,
vida,
vida…
Generosa hasta la muerte,
la mujer abre su útero de ilusiones
y va pariendo las esperanzas, en mil partos decididos
que llevan su baluarte entre susurradas sílabas
y decididas voces.
MUJER
FEMME
NOSOTRAS.


®©Juana Corsina


 
     
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